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Salud Mental
¿Qué dices? ¿Estás preocupada?
La preocupación y la ansiedad son tendencias tan antiguas como la humanidad misma, pero a veces se vuelven demasiado intensas
No tenía que preocuparse por el aumento descomunal del precio de la gasolina, los despidos en las empresas ni las estafas vía Internet, pero el hombre de las cavernas tenía tanta predisposición a la ansiedad como el hombre moderno. Según el trabajador social clínico certificado Bruce Curry, de Lehigh Valley Hospital and Health Network, “la preocupación es parte de nuestra condición humana. Es la forma en que el cerebro nos dice que tenemos un problema esperando resolución y la resolución de problemas siempre fue la clave de la supervivencia, desde los primeros días de la humanidad”.
Las preocupaciones simples (¿Estaré bien vestida? ¿Llegaré a tiempo?) revolotean por nuestra conciencia todos los días. “La preocupación es una característica de la cultura en que vivimos”, afirma la capellán y enfermera certificada Barbara Rutt, una colega de Curry, “los medios de comunicación nos traen imágenes gráficas de accidentes y desastres, y las agencias de publicidad fabrican preocupación, como parecer demasiado vieja o tener la cocina sucia”.
Una preocupación sencilla puede llegar a convertirse en ansiedad, una sensación persistente de inquietud acompañada de síntomas físicos, como manos sudorosas, pulso acelerado, malestar estomacal, dolor de cabeza e insomnio.
¿Qué pasa realmente? Eso es exactamente lo que una debe preguntarse en un momento de ansiedad, afirma Curry, porque es hora de resolver un problema. El proceso consiste de cuatro pasos:
1 – Reconocer el problema. Suena sencillo, pero mucha gente hace esfuerzos para no admitir que algo anda mal.
2 – Recopilar datos. “Supongamos que el problema sea cruzar una calle con mucho tráfico”, sugiere Curry. “Ve que no viene ningún vehículo y piensa que ya no habrá más problemas. Pero, ¿pensó en el ancho de la calle? ¿Estará con hielo? ¿Está llevando algo pesado? Recopile todos los datos que pueda, porque para encontrar una buena solución hay que prever todas las posibilidades”.
3 – Procesar los datos. Analice con calma las posibles soluciones del problema. Una estrategia que funcionaba hace 20 años tal vez no funcione actualmente.
4 – Tomar las medidas necesarias. Este paso no es esencial para aliviar la preocupación, afirma Curry. “ya sea que decida hacer algo o no, usted acaba de tomar control al establecer que es capaz de manejar la situación”.
¿Y si descubre que no puede manejarla? Cuando los sentimientos de ansiedad se imponen y le impiden desenvolverse, es hora de buscar ayuda profesional. Según Curry, “es posible que exista un trastorno emocional subyacente que requiera tratamiento. Con respecto a la ansiedad misma, frecuentemente lo mejor es usar una combinación de medicación y asesoramiento. Las técnicas de relajamiento también ayudan.
Algunas personas manejan las preocupaciones mejor que otras, simplemente por su naturaleza. “En la vida, todos tratamos de alcanzar un cierto nivel de sosiego”, dice Curry, “y algunas personas no se sienten del todo tranquilas si no se preocupan por algo”. Si eso la describe a usted, ¡no se desespere! Según Curry, “la preocupación realmente es una señal de una mente sana y activa. Si temporalmente queda empantanada, no es vergonzoso pedir ayuda”.Para Rutt, la solución es confiar en un ente superior. “La energía gastada preocupándose es energía malgastada”, dice. “Deje que Dios o el poder superior que prefiera, maneje la carga a través de oraciones o meditación; sepa que no está sola y regocíjese. La alegría es lo opuesto a la preocupación”.
¿Le interesa averiguar cómo encontrar ayuda profesional para la ansiedad? Hable con nuestro personal llamando al 610-402-CARE. This page last updated 2/12/08 04:08 PM
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